COLEGIOS

FUNDAMENTOS MASÓNICOS PARA UNA EDUCACIÓN LAICA

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Exitoso cierre de capacitaciones se vivió este viernes 18 de diciembre en el Colegio Las Acacias.

Con una sólida presentación, el Presidente de “Sociedad de Escuelas La Igualdad”, Dr. Mauricio Ureta Bernal, culminó la semana de capacitaciones a toda la comunidad educativa de dicho plantel.

 

Profesores y profesoras, asistentes de la educación, auxiliares y colaboradores de la institución fueron testigos privilegiados de la que fue, sin lugar a dudas, una experiencia única y maravillosa en el cual, instalados todos por primera vez en estos 120 años de historia en el templo masónico de Santos Ossa, se dio a conocer el proyecto educativo en su versión más genuina: “Fundamentos Masónicos para una Educación Laica”.

 

En la oportunidad, el Presidente de la Corporación abordó la historia de la masonería. De manera didáctica y con videos ilustrativos que dieron a conocer en mejores ejemplos la institución, el Dr. Ureta traspasó las bases fundamentales y fundacionales de la obra que reúne al Liceo Co-educacional La Igualdad y al Colegio Las Acacias.

Principios como la Libertad, la igualdad, la fraternidad y tolerancia, fueron los que invitó a transmitir a los niños, niñas y adolescentes que se educan en ambos colegios, a creer en un Chile más justo e inclusivo, donde todos, bajo el alero del Libre pensamiento, podemos ser partícipes en la construcción de la república

ANIVERSARIO 120 DE SOCIEDAD ESCUELAS LA IGUALDAD

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LA MASONERÍA Y SU APORTE A LA EDUCACIÓN EN VALPARAÍSO
SOCIEDAD ESCUELAS LA IGUALDAD
1895-2015
GABRIEL ZAMORA SALINAS
VOCATIVOS……………
En 1868 aparece en Valparaíso la primera Sociedad de Instrucción Primaria, con el patrocinio de las logias masónicas de la época, el día 15 de octubre se reúnen los Sres. Juan de Dios Arlegui, Ambrosio Andonaegui, José Luis Borgoño, Adolfo Ibañez, Angel Prieto y Cruz, Benicio Alamos González, Eliodoro A. Pérez, Francisco Smith, Blas Cuevas y Gabriel Izquierdo para fundar una Sociedad destinada exclusivamente a fomentar la educación del pueblo, las preguntas que surgen son que motivó a estos ciudadanos a desarrollar esta iniciativa y que vínculo los unía ??
Estos notables, entre las cuales se advierte la presencia de grandes masones, entre ellos Juan de Dios Arlegui y Gorbea, Primer Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, se hallaban profundamente conmovidos por la alta tasa de analfabetismo existente. En el Valparaíso de ese siglo, había una población de 47.000 habitantes, de los cuales 5.838 eran estudiantes y había una población de 10.000 niños que no recibían instrucción. Sin duda que los movilizaba la gran preocupación por la educación del pueblo, la difusión de la cultura, velar por el cumplimiento de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, en atención a su alto contenido social y de progreso, y por lo que significaba para el desarrollo de la República.


Destaca en esos tiempos, el incesante trabajo de las logias masónicas de Valparaíso, Progreso Nº 4 y Aurora Nº6, por apoyar y darle sustentabilidad a la Sociedad de Instrucción Primaria, con una tenacidad incansable se juntan los fondos económicos, se crea y se pone en marcha la primera Escuela Laica “Blas Cuevas”, fundada en 1872 con el empeño de los masones de la Logia Aurora 6, bajo la conducción del Venerable Maestro Ramón Allende Padín.

En su discurso inaugural el Dr. Allende, prestigioso médico porteño señalaba claramente que la escuela ”no puede, si no obrando fuera de la razón, imponer una enseñanza como obligación”, estableciendo así la impronta laica de la educación inspirada en los ideales de la masonería, dándoles a los educandos una visión amplia de la vida alejada de todo sectarismo.
Fruto de esa tenacidad y de ese impulso surge la idea en los masones de la Logia Aurora 6 de fundar una sociedad de carácter educacional, imbuidos por los más nobles ideales de justicia social, muy preocupados por la condición social y educativa de la mujer. Así el 1 de noviembre de 1895 este grupo de hombres masones, concibieron y concretaron la creación de una sociedad educacional notable, la Sociedad de Escuelas La Igualdad, que ha sobrevivido por más de 120 años con mucha fuerza y vigor, entregando educación libre, sin restricciones al pensamiento, en el Liceo Coeducacional La Igualdad y desde hace 7 años en el Colegio Las Acacias.
En esos años de inicio del siglo pasado, en Valparaíso existían más de 500 conventillos, en donde vivían sobre 17.000 personas, de aquellos conventillos solo 200 podían calificarse como de regular situación, los restantes eran simplemente inhabitables. Mientras el jefe de familia trabajaba en un taller o en una industria, la mujer realizaba quehaceres de costura o de lavado. Era frecuente observar trabajo asalariado tanto femenino como infantil, debido a las bajas remuneración que se pagaban y a la carencia de empleos.
Otras familias vivían en las subidas de los cerros en condiciones aún más desventajosas y todos ellos con un bajo índice de escolaridad, los dos tercios de esta población correspondían a niños y a mujeres, situación que se veía agravada por los elevados índices de alcoholismo, pues en la ciudad existían una gran cantidad de lugares de expendio de alcoholes, donde concurrían los trabajadores al término de su jornada de trabajo. El autor Vicente Dagnino O. en su trabajo “ El Alcoholismo en Chile” publicado en 1988 en los Anales de la Universidad de Chile, sostiene que en Chile se tolera y hasta se aplaude el vicio del alcoholismo.
En una memoria de prueba presentada a la Facultad de Medicina y Farmacia en 1887, se hablaba de los barrios populares en los siguientes términos:

“Las diversas comisiones encargadas de recorrer las ciudades procurando el aseo de las habitaciones, y que se han visto obligadas a penetrar en aquellos antros inmundos cuyos misterios tal vez desconocían, han levantado el grito señalando las detestables condiciones higiénicas en que viven nuestras clases obreras y proletaria; han presenciado la desnudez, el hambre y las enfermedades; han visto al hombre en peores condiciones que las bestias”
Tal panorama abiertamente contradictorio con el progreso social y el desarrollo humano, despertaron una seria inquietud en distintos sectores de la sociedad, que vislumbraron que la continuidad de esto podía en el tiempo no solo detener el desarrollo social, sino además generar una explosiva convivencia donde se pudiera anidar más de una propuesta disgregadora.
Los masones de ese tiempo entendían que servir a los fines de la Masonería, se hacía llevando a la práctica en el mundo exterior el combate contra la ignorancia, mediante la educación libre, sin restricciones al pensamiento, lo hacían para evitar la catequización y concientización imperantes de niños inocentes, permitiéndoles a los niños tener el derecho de pensar libremente y de desarrollar con amplitud su personalidad La labor masónica era intensa, desarrollando labores sociales de alto valor y significado en beneficio de la comunidad .
La segunda mitad del siglo XIX, época de la fundación de la sociedad educacional, presentaba una notable influencia de las ideas de la ilustración, que eran difundidas por sectores liberales. Esta situación que generaba fricciones con los sectores conservadores en el ámbito de la educación, particularmente estaba centrada en temas como la enseñanza y sus objetivos.
Siendo motivo hasta el día de hoy de una pugna entre dos concepciones, la de la responsabilidad del Estado como promotor de la renovación político social y una oposición conservadora que entiende que limitar la educación es un elemento de defensa frente a los avances liberales.
Estas disputas abrieron las posibilidad de proyectos alternativos de educación en vista de un Estado “ausente”, en los cuales la masonería porteña tuvo un papel señero y vital, apuntando a los sectores más desvalidos de la

sociedad, como se ha señalado, manifestado en la fundación de las Escuelas Nocturnas de artesanos, de las Sociedades de Instrucción Primarias para obreros y de la Liga de estudiantes pobres
Las fundaciones de la sociedad de artesanos, articuladores entre obreros y la instrucción gratuita, tenían como objetivo que ellos alcanzasen mejores niveles educativos, laborales y de participación política. Las conferencias populares iniciadas a principios del siglo pasado, estaban dirigidas a los que no podían frecuentar una sala de clases, dándoles una idea general de las más importantes asuntos, fueron los comienzos de un trabajo educacional direccionado a los sectores populares por parte de la masonería, dando como resultado un discurso educacional integrador, que buscó reformar una conducta para hacer mejores hombres y ciudadanos dentro del sistema social imperante. Así sectores obreros, habitualmente ajenos a las discusiones relevantes, eran educados, sindicalizados y en definitiva, preparados para asumir un papel socialmente integrador y políticamente más lúcido.
La Masonería, como organización humana, libre y laica, es una de la primeras organizaciones en la historia de la Humanidad en proveer un entorno en el cual los hombres de todas las etapas de la vida, de todos los estratos económicos, de todas las creencias y de todas las razas y etnias pueden sentarse juntos, como iguales, sin tener que reconocer las diferencias pero con la obligación de aceptar las cualidades de sus semejantes.
Tienen los masones, dentro de este ámbito de respeto, tolerancia y fraternidad, la tradicional práctica de confrontar ideas, de mostrar experiencias, con el fin último de educar y preparar a los integrantes de los talleres, para que debidamente capacitados participen activamente en el mundo social, ejerciendo un rol positivo y su influencia en cada uno de los lugares que les corresponda actuar. Este procedimiento no es acelerado ni mediático, es reflexivo, racionalista, holístico, eficaz para lograr transformaciones profundas y permanentes.
Masonería y Educación son términos complementarios e inseparables. No se concibe una masonería sin educación, como tampoco se concibe una

educación exenta de valores. La masonería es esencialmente valórica, su fin último reside, precisamente, en lograr el cambio en el hombre.
El fin supremo de la educación es el cambio de paradigmas, de abrir a nuevas ideas la mente del ser humano. El fin de la masonería y el laicismo es lograr un ser humano libre, justo, solidario y fraterno.
El modelo educativo de la Masonería pareciera ser un buen modelo para la sociedad toda, pues se propone la investigación de la verdad, la perfección del individuo y el progreso de la humanidad. Propone la investigación de la verdad porque, contrariamente a lo que ocurre en otras instituciones, no posee ninguna verdad revelada que pueda transmitir, y es lo suficientemente humilde como para reconocerlo y estimular a sus adeptos a que por medio de la investigación, la estudien en profundidad. Que, en lo posible, se llegue a establecer la verdad política, la verdad social; sus vicios y sus defectos; las posibles soluciones para alcanzar en los hechos la felicidad social, para consolidar la justicia y asegurar los beneficios de la libertad.
La Educación es el proceso formador de las personas, la base socializadora del individuo y civilizadora, sobre la cual se funda el proyecto humano, social, económico y político que construye a la sociedad. Así, la Educación prepara a cada persona para convivir, para ser el otro de los demás y para aceptar a los demás como los otros con quienes –directa o indirectamente- vamos a compartir lo que somos y lo que podemos llegar a Ser.
Olvidar esto, implica quitar a la educación un componente esencial de la sociedad que todos construimos y transmitimos a los que vendrán. Así también, la Educación nos lleva a desarrollar la capacidad de innovación y de transformación productiva, aquella que nos permite convertir los recursos en bienes y servicios que se necesitan para vivir, progresar y mejorar el bienestar propio y el de los demás.
Y por último, la Educación nos orienta en la búsqueda de sentido, permitiendo fundamentar -racional y subjetivamente- creencias, virtudes, valores y convicciones que sustenten lo que Hacemos, lo que Somos y lo que podemos llegar a Ser, en relación a fines superiores.

Es en esta perspectiva que algunos destacados masones porteños dirigidos por el médico cirujano Delfín Araya Gonzales junto a Luis Ognio, Santiago Pollman y Manuel Serey, promueven la formación de una escuela de carácter femenino con la intención de contribuir a que sea una realidad el hacer llegar la instrucción a todas las esferas sociales. Para este loable propósito, se inicia una campaña para atraer mujeres trabajadoras a jornada de estudios nocturnos.
La prensa de la época testimonia esta acción con la siguiente publicación: “Escuela Obrera Femenina La Igualdad ofrece vacantes para jornada nocturna. Matriculas se efectúan en la calle Echaurren N°56. Estudio del Dr. Araya.”
El en el mes de julio de 1895 se dejan sentadas las bases para proceder con el funcionamiento del proyecto y es el 20 de octubre de ese mismo año cuando es inaugurada solemnemente en los salones de “la Igualdad de Obreras” la primera de las Escuelas Vespertinas La Igualdad, con discurso del Dr. Delfín Araya como sostenedor y director, y de la señora Rosa Ramírez presidenta de la Sociedad. Las clases se iniciaron el día 28 de octubre con una población escolar inicial de 115 alumnas.
Sus dos objetivos fundacionales según consta el artículo 2 de la sociedad, aprobados el año 1897, que llevan la firma de su presidente don Manuel Serey y su Secretario el Dr. Araya, eran:
– 1. “Fomentar la instrucción del pueblo”
– 2. “Emplear todos los medios que estén a su alcance en la fundación de escuelas de instrucción primarias, de instrucción secundaria, de escuelas talleres y en mejorar el actual sistema de enseñanza”.
La primera directora que tuvo la Escuela Vocacional “la Igualdad” fue la prestigiosa educadora porteña doña Guillermina Alfaro. La acompañaban en sus funciones docentes damas como Antonia S. de Verdejo, Profesora de Piano, Encarnación de la Roza, profesora de contabilidad, Leónidas de Arraigada y Ana Quintana, profesoras de inglés y lenguaje y Avelina de Zarate, profesora de labores. Era necesario impartir una enseñanza que en lo inmediato les permitiera al alumnado femenino afrontar mejor la vida, de allí la creación de cursos de

tejidos y modas, de comercio, tenedora de libros, dactilografía, economía domestica, bordado a máquina, estableciéndose tres turnos, mañana tarde y vespertino.
Luego de tres años de funcionamiento su fundador presidente y luego secretario de la sociedad, el médico bombero y regidor porteño por el Partido Democrático Delfín Araya Gonzales fallece, sin embargo, esta situación no disminuyó el entusiasmo de sus Hermanos masones y en poco tiempo más funcionaron tres escuelas distintas en los barrios más populares de la sociedad impartiendo enseñanza gratuita a las capas más desvalidas.
A los 20 años de su creación la sociedad tenía tres escuelas vocacionales femeninas, una ubicada en Playa Ancha, Avenida Playa Ancha N°13, otra en el Cerro Barón, Av. Portales esquina Castillo y otra en Cordillera, en el sector de la matriz y luego en la calle Castillo 188, con una matrícula total de 200 mujeres. En la década del 20, la sociedad decidió congregar las tres instituciones en funcionamiento decidiendo refundirlas y construir un edificio propio para lo cual se lleva a cabo una campaña para reunir el dinero necesario.
Por su parte el Vicepresidente de la sociedad Humberto Molina Luco, masón miembro de Aurora 6, abogado del Consejo de Defensa Fiscal, en ese entonces, logró que el Fisco cediera un terreno existente en el terreno de cordillera, y desplegando un entusiasmo encomiable, que contagio a los demás directores, logró que en 1924 se edificara el local en calle Merlet esquina Castillo.
En el nuevo local se mantuvo la finalidad esencial de combatir el analfabetismo, impartiendo aparte de los distintos cursos y talleres, los cursos de primaria para adultos y el primer año de humanidades para niñas. En el periodo de 1925 al 1955 la escuela logró un sólido prestigio y reconocimiento de la comunidad, alcanzando una matrícula promedio de 600 alumnas por año.
Con el inicio de las actividades del Liceo Educacional La Igualdad hace 60 años, se consolida la Sociedad de Escuelas La igualdad, surgida como respuesta a las necesidades de la población femenina y actor de primera categoría en la tarea educativa, en el puerto de Valparaíso, que históricamente ha librado la

masonería en su lucha por la liberación espiritual y el desarrollo del ser humano integral y social.
La Masonería tiene un sistema de enseñanza cuya tarea primordial es la defensa del individuo de la esclavitud, del servilismo espiritual y la conquista de la dignidad. La Masonería aspira a que cada ser humano adquiera una personalidad de características propias y reconoce y defiende en él, una conciencia autónoma. Por eso el modelo de nuestra institución es adecuado a las necesidades que surgen en nuestra sociedad cuya característica es la desigualdad.
Nos encontramos frente a un mundo en crisis, una sociedad donde reina el fundamentalismo en lo religioso y en lo económico, donde el individualismo nos aleja de nuestros semejantes, desapareciendo conceptos tan queridos para los masones como laicismo, tolerancia y solidaridad, por tanto hoy el desafío para los masones está en cómo colaboramos para que la sociedad recupere esos valores.
La Sociedad Escuela La Igualdad, se impregnó con los valores de antaño… promoviendo la justicia social y la equidad en nuestros alumnas y alumnos del Liceo Coeducacional La Igualdad y del Colegio Las Acacias, siguiendo siempre los principios señeros de libertad, igualdad y fraternidad que la Masonería establece como postulados, asumiendo la responsabilidad de formarlos como personas dotadas de tolerancia, comprensión y fraternidad, ciudadanas y ciudadanos del mañana que construyan y/o ayuden a construir una sociedad más justa, libre y solidaria con igualdad de oportunidades y verdadera paz social, en definitiva de un Chile mejor para todos.
La masonería porteña y particularmente los masones de la Logia Aurora 6 son poseedores de una historia, de una tradición, de responsabilidad social, de fraternidad solidaria, responsables de la existencia de una Sociedad Escuelas La Igualdad no exenta de dificultades, y herederos del reto de los fundadores de la Logia Aurora de ser entusiastas en la lucha contra los avances de la intolerancia y del error.
La sociedad en que vivimos, están dando lugar a una doble clase de ciudadanos: unos, incluidos e integrados; y otros, excluidos, con un amplio grupo intermedio, expuestos a la «vulnerabilidad social». Este último grupo, de no actuar

por medio de políticas sociales y escolares agresivas con dispositivos de redistribución, se desliza progresivamente a la exclusión social. Mientras tanto, la institución escolar debe hacer frente a este conjunto de problemas, sabiendo que el problema no es escolar sino primariamente social, y donde la escuela no puede quedar sólo como paliativa.
De ahí la importancia de que el proyecto educativo de la Sociedad Escuelas La Igualdad, establezca que siendo la educación una de las cuestiones fundamentales del desarrollo humano, como vehículo para que el ser humano, siendo medio y fin de éste, pueda alcanzarlo más temprano que tarde, es fundamental lograr niveles de educación que garanticen la equidad, la calidad, el alcance, el acceso y los medios para construir un modelo de sociedad que emane de los intereses colectivos de quienes la conforman, es decir de todos los chilenos. Sin olvidar jamás los objetivos fundamentales de la Sociedad de “Fomentar la instrucción del pueblo” y “Emplear todos los medios que estén a su alcance para mejorar el actual sistema de enseñanza”.
GRACIAS