Quienes Somos

Ha transcurrido más de un siglo del nacimiento de la sociedad de escuelas la igualdad, el 1 de noviembre de 1895 un grupo de hombres de excepción, concibieron y concretaron la idea de fundar una sociedad de carácter educacional, embriagado por los más nobles ideales de justicia social, preocupados por la condición de la mujer, deudores de su sociedad y de su tiempo.

 

Sin embargo, estos iluminados jamás imaginaron que con el devenir del tiempo y la participación activa y denodada de otros hombres también encandilados por las utopías libertarias con las que se fraguaban en un pequeño taller, llegaría a dar fuerza y vigor a una sociedad educacional notable, fruto de una filantrópica apuesta por el hombre y su entorno, nace entonces el Liceo CO-EDUCACIONAL “LA IGUALDAD”.

Historia de la sociedad:

La segunda mitad del siglo XIX época que recibe la fundación de la sociedad educacional, aún presenta una notable influencia de las ideas de la ilustración, que correrá en manos de los sectores liberales. Esta situación generará hasta el día de hoy fricciones con los sectores conservadores en el ámbito de la educación, centrado en temas como la enseñanza y sus objetivos, siendo el motivo de una pugna entre dos concepciones, la del estado docente promotor de la renovación político social y una oposición conservadora que entiende la educación como elemento de defensa frente a los avances liberales, estas disputas abrieron las posibilidad de proyectos alternativos de educación en vista de un estado “ausente”, en los cuales la masonería tuvo un papel señero y vital, apuntando a los sectores más desvalidos de la sociedad, generando por ejemplo la expansión del mutualizo, expresado en la fundación de las escuelas nocturnas de artesanos y las sociedades de instrucción primarias para obreros.

La creación de las conferencias populares dirigidas a los sectores habitualmente marginados de las discusiones públicas y en nuestra ciudad aparte de las anteriores, la preocupación por al educación femenina, sector totalmente postergado en aquella época y del cual un grupo de masones porteños intenta paliar esta merma social concordando fundar una sociedad de carácter educacional con el objetivo de hacer llegar la instrucción a todas las esferas sociales, sin exclusión alguna, fundando nuestra conocida sociedad de escuelas La Igualdad.

Los orígenes

Época difícil presenta el Chile del siglo XIX, nuestro país está marcado por la polarización de población debido a la cruenta guerra civil de 1891, que termina con la muerte del presidente J.M. Balmaceda, confrontación que marcó a la sociedad civil por más de 50 años, cobrando más de 10.000 vidas, además de un elevado costo material, es el tiempo del salitre, el cual otorga más del 50% de los recursos a las arcas fiscales, del lento crecimiento de la agricultura, concomitante a las obras de infraestructuras como ferrocarriles y embalses que permitían mejorar y potenciar los cultivos.

Para el año 1895 la población nacional llegaba a 2.700.000 personas, de las cuales un 36% correspondía a sectores urbanos y en el caso de Valparaíso la concentración humana llegaba a 122.447  habitantes, además de contar con un

sector industrial cualitativamente mejor que el de otras ciudades y que junto a Santiago conformaban el 61% del total del país.

Para estos años en Valparaíso existían mas de 500 conventillos, en donde vivían sobre 17.000 personas, de aquellos solo 200 podían calificarse como de regular situación, los restantes erassimplemente inhabitables. Mientras el jefe de familia trabajaba en un taller o en una industria, la mujer realizaba quehaceres de costura o de lavado. Era frecuente el trabajo asalariado tanto femenino como infantil, debido a las bajas remuneración que se pagaban y a la carencia de empleos. Otros tantos vivían en las subidas de los cerros en condiciones más desventajosas y todos con un bajo índice de escolaridad, todo esto se veía más agravado debido a que los dos tercios de esta población correspondían a niños y a mujeres de sectores perjudicados también, por los elevados índices de alcoholismo, pues en la ciudad existían una gran cantidad de lugares de expendio de alcoholes, donde concurrían los trabajadores al término de su jornada de trabajo. Tal panorama abiertamente contradictorio con el progreso social y el desarrollo humano despertaron una seria inquietud en distintos sectores de la sociedad, que vislumbraron que la continuidad de esto podía en el tiempo no solo detener el desarrollo social, sino además generar una explosiva convivencia donde se pudiera anidar más de una propuesta disgregadora.

Las fundaciones de la sociedad de artesanos, articuladores entre obreros y la instrucción gratuita, gestoras de que ellos alcanzasen mejores niveles educativos, laborales y de participación política; las conferencias populares, proyecto nacido de la logia justicia y libertad N°5 e impulsado por el Dr. Ramón Allende Padin que están dirigidas “a los que no pueden frecuentar una sala de clases… dando una idea general de las más importantes cuestiones”, fueron los comienzos de un trabajo educacional direccionado a los sectores populares por parte de la masonería, dando como resultado un discurso educacional integrador, que buscó reformar una conducta para hacer mejores hombres y ciudadanos dentro del sistema; sectores obreros, habitualmente ajenos a las discusiones relevantes, eran educados, sindicalizados y en definitiva, preparados para asumir un papel socialmente integrador y políticamente más lúcido.

Es en esta perspectiva que algunos destacados masones porteños dirigidos por el médico cirujano de la armada Delfín Araya Gonzales junto a otros hombres, Luis Ognio, Santiago Pollman y Manuel Serey, promueven la formación de una escuela de carácter femenino con la intención de contribuir a que sea una realidad el hacer llegar la instrucción a todas las esferas sociales. Para este loable propósito, se inicia una campaña para atraer mujeres trabajadoras a jornada de estudios nocturnos.

La prensa de la época testimonia esta acción “escuela obrera femenina la igualdad ofrece vacantes para jornada nocturna. Matriculas se efectúan en la calle Echaurren n° #56 estudio el Dr. Araya.”

El en el mes de julio de 1895 se dejan sentadas las bases para proceder con el funcionamiento del proyecto y es el 20 de octubre de ese mismo año cuando es inaugurada solemnemente en los salones de “la igualdad de obreras” la primera de las escuelas vespertinas La Igualdad, con discurso del Dr. Delfín Araya como sostenedor y director, y de la señora Rosa Ramírez presidenta de la sociedad. Las clases se iniciaron el día 28 de octubre con una población escolar inicial de 115 alumnas.

Sus dos objetivos fundacionales según consta el artículo 2 de la sociedad, aprobados el año 1897, que llevan la firma de su presidente don Manuel Serey y su Secretario el Dr. Araya, son:

1.- “Fomentar la instrucción del pueblo”

2.- “Emplear todos los medios que estén a su alcance en la fundación de escuelas de instrucción primarias, de instrucción secundaria, de escuelas talleres y en mejorar en actual sistema de enseñanza”.

La primera directora que tuvo la escuela vocacional “la Igualdad” fue la prestigiosa educadora porteña doña Guillermina Alfaro. La acompañaban en sus funciones docentes damas como Antonia S. de Verdejo, Profesora de Piano, Encarnación de la Roza, profesora de contabilidad, Leónidas de Arraigada y Ana Quintana, profesoras de ingles y lenguaje, Avelina de Zarate, profesora de labores. Era necesario impartir una enseñanza que en lo inmediato les permitiera al alumnado femenino afrontar mejor la vida, de allí la creación de cursos de tejidos y modas, de comercio, tenedora de libros, dactilografía, economía domestica, bordado a máquina, estableciéndose tres turnos, mañana tarde y vespertino.

Tras tres años de funcionamiento su fundador presidente y luego secretario de la sociedad, el médico bombero y regidor por el partido democrático Delfín Araya Gonzales fallece, sin embargo, esta situación no disminuyó el entusiasmo de sus compañeros y en poco tiempo más funcionaron tres escuelas distintas en los barrios más populares de la sociedad impartiendo enseñanza gratuita a las capas más desvalidas.

A 20 años de su creación la sociedad tenía tres escuelas vocacionales femeninas, una ubicada en Playa Ancha, Avenida Playa Ancha N°13, otra en el Cerro Barón, Av. Portales esquina Castillo y otra en Cordillera, en el sector de la matriz y luego en la calle Castillo 188, con una matrícula total de 200 mujeres. En la década del 20, la sociedad decidió congregar las tres instituciones en funcionamiento decidiendo refundirlas y construir un edificio propio para lo cual se lleva a cabo una campaña para reunir el dinero necesario. Por su parte el Vicepresidente de la sociedad Humberto Molina Luco, abogado del consejo de defensa fiscal, en ese entonces logró que el fisco cediera un terreno existente en el terreno de cordillera, y desplegando un entusiasmo encomiable, que contagio a los demás directores, logró que en 1924 se edificara el local en calle Merlet esquina Castillo. En el nuevo local se mantuvo la finalidad esencial de combatir el analfabetismo, impartiendo aparte de los distintos cursos y talleres, los cursos de primaria para adultos y el primer año de humanidades para niñas. En el periodo de 1925 al 1955 la escuela logró un sólido prestigio y reconocimiento de la comunidad, alcanzando una matrícula promedio de 600 alumnas por año.

Es así como se consolida la sociedad de escuelas la igualdad, surgida como respuesta a las necesidades de la población femenina y actor de primera categoría en la tarea educativa que históricamente a librado la masonería en su lucha por la liberación espiritual y el conocimiento intelectual de la sociedad en épocas difíciles, pero que con la mirada ya distante de aquellos años, con temas ya resueltos en la escena nacional y con la lucidez que otorga la razón, resulta por decir lo menos, emotivo el papel señero y relevante de masones que inspirado algunos en sesudos análisis de la sociedad y su contexto y otros movidos simplemente por el eterno romance en sus corazones, por las ideas ilustradas, hayan participado tan activamente en el desarrollo social de nuestra ciudad puerto.